Ningún texto sobre salubrismo y sociedad omite la cita de Rudolf Virchow: «la medicina
es ciencia social, y la política no es más que medicina a gran escala». Con ella Javier
Padilla concluye la introducción de su libro ¿A quién vamos a dejar morir? Sanidad
pública, crisis y la importancia de lo político. En estos días, en los que miles de
personas esperan la rueda de prensa diaria de Fernando Simón, la conexión entre política,
sociedad y salud está más clara que nunca.
En la situación actual de crisis sanitaria en la que está sumido el sistema de salud
en España por la pandemia de COVID-19, hemos visto las costuras a las debilidades
de los sistemas sanitarios para enfrentarse a esta situación. En el tercer capítulo
del libro, publicado en octubre de 2019, Javier Padilla mencionaba que «parece claro
que si algo ha vertebrado el paso de los años del sistema sanitario público en España
ha sido su perpetua situación de crisis». Además, esta crisis no ha sido homogénea
en todos los brazos del sistema sanitario, ya que «entre los años 2009 y 2015 el gasto
sanitario cayó en 8800 millones de euros al año, se recortó más en las partes del
servicio sanitario que más sirven para reducir las desigualdades sociales (atención
primaria y salud pública)». No necesitamos reforzar la idea de que la salud pública
es fundamental en la prevención y la mitigación de las epidemias, y desde Italia recientemente
nos han recordado la importancia de la atención primaria y domiciliaria en cumplir
estas mismas funciones
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El libro de Javier Padilla, con un estilo que entremezcla lo técnico y lo divulgativo,
presenta una radiografía amplia de la salud (como concepto amplio) y lo sanitario.
En él podemos encontrar respuestas a preguntas fundamentales que cualquier profesional
relacionado con la salud (pública) debería hacerse en algún momento para entender
el sistema en el que se encuentra.
El libro se estructura en tres partes, que como en una novela corresponden a planteamiento,
nudo y desenlace. En la primera sección encontramos la respuesta a la pregunta «¿qué
les pasa a los sistemas de salud?». No se trata solo de responder qué es lo que nos
pasa, sino de hacer una reflexión profunda sobre el concepto de público dentro del
denominado «sistema sanitario público», las funciones que deberíamos esperar de él
y la ideología subyacente, entre otras cosas. Es precisamente esta capacidad para
hacer explícito el rol de la ideología y la política en la salud lo que vertebra este
libro. Dentro de este primer bloque es donde el libro deja caer alguna de sus ideas
centrales, como la eterna crisis de nuestro sistema sanitario a través de sus propias
contradicciones, o cómo el verdadero riesgo para el sistema sanitario público español
no es la privatización «estilo USA», sino la parasitación del sistema público por
parte de la iniciativa privada.
En el segundo bloque, correspondiente al nudo del libro, se desarrolla el análisis
de los factores intrínsecos del sistema: ¿qué enemigos tiene un sistema sanitario
público? Aquí es donde se introduce la intersección entre el sistema sanitario y los
debates de redistribución y reconocimiento, la medicalización y la «saludificación»,
y las desigualdades como enfermedad social. Dicho de otro modo, cómo se conecta este
sistema sanitario con lo social, tanto como receptor de los problemas sociales como,
en algunos casos, generador de estos mismos.
La última parte del libro, más que de un único desenlace histórico, nos habla de los
posibles desenlaces de la relación entre salud y sociedad: ¿qué sistema de salud queremos
para qué sociedad? El rol de la política aquí se muestra fundamental. Como se comenta
en el capítulo 9, «la política, en suma, tiene que desarrollar su labor predistributiva
en el ámbito de la salud actuando sobre los determinantes sociales para paliar los
efectos de las desigualdades sobre la salud, y a la vez debe desarrollar su labor
redistributiva convirtiendo sus servicios sanitarios públicos en elementos de cohesión
social con plena capacidad para ayudar a disminuir las inequidades existentes en salud».
Como un planteamiento para el futuro, se propone un nuevo pacto social para la salud
pública fundamentado en dos aspectos: 1) el aumento del peso de la salud pública en
las políticas de salud, y 2) cambiar la dirección de las políticas de salud hacia
la desmedicalización, las desindividualización y la lucha contras las desigualdades.
El título del libro, ¿A quién vamos a dejar morir?, puede parecer una macabra premonición
sobre las duras decisiones que se han tenido que tomar en medio de la pandemia sobre
el uso de las camas de cuidados intensivos. Pero si algo nos enseña este libro es
que las decisiones sobre a quién se deja morir se toman de forma colectiva con las
decisiones políticas y económicas sobre asignación y distribución de recursos.
Contribuciones de autoría
Las dos personas firmantes han contribuido por igual en la redacción de la recensión.
Financiación
Ninguna.
Conflicto de intereses
Las dos personas firmantes declaran mantener una relación de amistad y camaradería
con el autor del libro.